Cosas que como argentina me enorgullecen al decir "Nunca Más"
Y espero que a ustedes también.
EQS
3/21/20263 min read


Cada 24 de marzo Argentina recuerda el golpe de Estado de 1976 y el inicio de la última dictadura cívico-militar.
Entiendo que cada persona lo atraviesa de forma diferente. Para los negacionistas es el día ideal para spamear por cuanta red social se les ocurra, para los autodenominados apolíticos es un día exactamente igual al anterior. Y, entre los que nos resulta una fecha significativa, también se expresa en diferentes formas y colores. Si tuviste familiares desaparecidos, si militás, si leíste el Nunca Más, si estudiaste historia.
Para mí, el 24 de marzo es de las fechas más movilizantes del año. Además de ocupar un espacio de mi memoria y lamentar una etapa histórica de nuestro país, también pienso en algunos hitos históricos posteriores que me enorgullecen como argentina . Así que hoy, te traje una lista que un poco me alegra compartir:
La primera prueba es la del informe Nunca Más, elaborado por la CONADEP en 1984, reunió testimonios de sobrevivientes y pruebas de lo sucedido en los centros clandestinos de detención. Básicamente permitió que todo el país (y el mundo, porque buscando encontré textos traducidos al inglés) pudiera dimensionar el alcance del terrorismo de Estado. Para quienes lo leímos (o intentamos terminarlo), es de las piezas literarias más difíciles de consumir.
En segundo lugar, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo hicieron que su búsqueda incansable por encontrar a los hijos e hijas de personas desaparecidas apropiados durante la dictadura terminara transformando la historia argentina. Mujeres con los ovarios más grandes del mundo que salieron a la calle a buscar a sus hijos y nietos cuando la gente seguía desapareciendo.
Voy por otro motivo de orgullo: la búsqueda de los nietos apropiados durante la dictadura impulsó en Argentina un desarrollo científico único en el mundo. En 1987 se creó el Banco Nacional de Datos Genéticos, una institución destinada a preservar muestras biológicas de familiares de personas desaparecidas para poder identificar a los hijos e hijas nacidos en cautiverio o apropiados ilegalmente. Gracias a ese trabajo, decenas de personas pudieron recuperar su verdadera identidad. El banco se convirtió además en una referencia internacional sobre cómo la genética puede ponerse al servicio de los derechos humanos.
No es el único hito científico. El Equipo Argentino de Antropología Forense lleva décadas trabajando en la identificación de restos de personas desaparecidas. Ese trabajo sigue dando resultados incluso hoy. Hace pocas semanas se vieron en las noticias nuevos hallazgos en Córdoba de restos humanos vinculados a víctimas de la dictadura.
Hay más. Tal vez de lo más importante. Este país juzgó a los militares responsables de su propia dictadura. Fueron juzgados en tribunales civiles, uno de los primeros casos en todo el mundo. Entre los condenados estuvo Jorge Rafael Videla.
Pero no fue lineal ni rápido: Las leyes de Punto Final (1986) y Obediencia Debida (1987) fueron impulsadas y promulgadas, y limitaron los juicios contra militares involucrados en el terrorismo de Estado. Y luego, a comienzos de los años noventa, varios militares ya condenados o procesados por crímenes de la dictadura fueron indultados, lo que profundizó el cierre de las causas.
Pero en 2003 el Congreso declaró la nulidad de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida, y posteriormente la Corte Suprema las declaró inconstitucionales, lo que permitió reabrir los juicios por crímenes de lesa humanidad y condenar a Videla hasta su muerte. Terminó sus días en 2013 preso, condenado por la justicia argentina y en una cárcel común.
Finalmente, entre las cosas que más me enorgullecen de este país y su capacidad para remerger, está la transformación de centros clandestinos en espacios de memoria. Uno de los casos más emblemáticos es el de la ex ESMA, que durante la dictadura fue uno de los principales centros de detención y hoy funciona como un espacio dedicado a la memoria, la investigación y la educación en derechos humanos.
El discurso hoy
No importa si creés que los desaparecidos no eran santos. Lo que importa acá es cuál era la respuesta del Estado. ¿A quién le sirve hacernos creer que violar, torturar, tirar desde un avión, apropiar y hacer desaparecer era una especie de sentencia del aparato represivo del estado por sus supuestos delitos? ¿A quién le sirve discutir cuántos fueron los desaparecidos si la misma dictadura se encargó de borrar todo registro y amenazar familiares?
El 24M es un recuerdo colectivo del país que no podemos volver a ser. Y por eso, una vez más, nos vemos en las calles.
Por todos los desaparecidos y desaparecidas: Memoria, verdad y justicia.
Nunca Más.
Imagen de www.argentina.gob.ar
